La importancia de la comunión cristiana

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J. Douglas MacMillan

Una pregunta que todos debemos reflexionar. ¿Amamos al pueblo de Cristo? Esta es una de las marcas del verdadero cristiano según Juan, el “apóstol del amor”. “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos” (1 Jn. 3:14) ¿Le dices alguna vez a tus hermanos cristianos que los amas en Cristo?; ¿o se lo dices con tu mirada? A veces podemos saber, por la manera en que alguien nos estrecha la mano, que nos ama en el Señor Jesucristo. Y eso nos dice que somos realmente ovejas, que somos del rebaño, ambos tenemos el mismo Pastor, y que el amor de Cristo ha sido derramado en nuestros corazones.

Está en la naturaleza de las ovejas el tener compañerismo con las demás ovejas. Una vez, cuando estaba de pastor, una cabra blanca apareció en nuestra colina. De dónde vino no lo sé, pero debió de haber sido traída con algunas corderos de algún sitio y se extravió en nuestra colina. Era una cabra muy extraña: ¿creía ser una oveja! Pero lo gracioso fue que ni una oveja en my colina creyó que aquella cabra fuese una oveja, y no quisieron tener nada que ver con ella. ¿Por qué? Porque las ovejas tienen compañerismo con las otras ovejas. Una oveja tiene que ser criada fuera de su medio ambiente antes de tener compañerismo con otro tipo de animal: a una oveja no le gustan las cabras.

La comunión cristiana significa ser parte del rebaño; ésa es una de las maravillas de la ternura de Dios hacia nosotros. Siempre pienso que hay algo erróneo en el cristiano que no busca tener comunión con otros cristianos. Hace tiempo tuve el privilegio, dado por Dios, de pastorear a muchos jóvenes durante casi ocho años, y cuando veía dificultades en las vidas de aquellos jóvenes cristianos, una de las primeras señales era que dejaban de venir a las reuniones de compañerismo, y dejaban de buscar la comunión en Cristo. Solía volver a pensar en mi experiencia como pastor. ¿Qué buscaba un pastor automáticamente cada vez que estaba en su colina sino la oveja que se había separado del resto del rebaño? Él sabía que algo malo le ocurría. ¿Cuánto tiempo pasas en comunión con los creyentes?

Mi padre, en un sentido, era un hombre de muchos oficios en nuestra zona. Cuando yo era pequeño, él era contratista de obras, pero también era el herrero del pueblo. Poco después de convertirme, cuando él era ya bastante mayor, estábamos haciendo algo en la herrería de la granja, y el fuego de la fragua estaba ardiendo con pequeños trozas de carbón. Yo estaba girando la manivela, haciendo soplar el fuelle, realizando el trabajo duro, cuando él dijo: “Douglas, quiero que mires una cosa.” Con un par de tenazas tomó un solo carbón de fuego, lo puso en el yunque y dijo: “!Mira eso!” Salió al rojo vivo, casi blanco, y nos quedamos mirándolo en el yunque. ¿Sabes qué sucedió? Empezó a ponerse azul verdoso, y después negro. Dijo: “Si lo dejamos el tiempo suficiente, estará frío. Busca siempre la comunión cristiana.” Aprendí una lección muy importante aquel día. La comunión cristiana es un medio de gracia; somos parte de un rebaño de ovejas vivas.

Usado con permiso.

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Extracto de “El Señor es Mi pastor” por J. Douglas MacMillan. Reservados todos los derechos. Este libro está disponible en Cristianismo Histórico.