Creencias

La Iglesia Bautista de North Bergen es evangélica, bautista y reformada en sus creencias y en su práctica. Nos atenemos a la Confesión de fe bautista de Londres de 1689 como declaración de nuestra doctrina. Creemos que ciertas perspectivas son especialmente importantes.

La adoración a Dios es primordial

¿Por qué existen las iglesias? La iglesia cristiana existe, en primer lugar, para adorar a Dios (1). Cualquier otra actividad debe pasar a un segundo plano. Sólo cuando ponemos el énfasis primordial en Dios y no en nosotros mismos ni en nuestros derechos o nuestras necesidades, le agradamos y cumplimos su designio. Sorprendentemente, cuando adoramos a Dios en lugar de procurar nuestra propia satisfacción, nos sentimos plenos y felices.

La Iglesia Bautista de North Bergen, procura adorar a Dios en una atmósfera de reverencia y gozosa solemnidad. Lo hacemos porque el Dios vivo a cuya presencia venimos es: “majestuoso en santidad, temible en las alabanzas” (2).

La Palabra de Dios es relevante

La Biblia no es un libro de mitos ni se puede ignorar considerándola una reliquia de la historia. La Biblia es la Palabra de Dios relevante para toda la vida (3). Es el único libro que da respuesta a las preguntas finales y más profundamente desconcertantes de la vida. Proporciona la estructura para que podamos entender nuestro mundo, incluidas todas las áreas del pensamiento y de la cultura. Nos enseña cómo debemos vivir dentro de nuestra familia, en nuestra carrera y en nuestro tiempo de ocio (4). La Biblia proporciona el patrón de conducta para nuestras iglesias (5). Habla al hombre con autoridad divina en todas las dimensiones y las esferas de la vida.

La salvación de Dios es fundamental

El mensaje central de las Escrituras es el testimonio que dan de la salvación de los pecadores que merecían el infierno, a través de la persona y de la obra de Jesucristo (6).

Creemos y predicamos que Jesucristo es el único Dios-Hombre (7) y, por medio de su vida de perfecta obediencia y el sacrificio sustitutorio que Él mismo hizo llegando hasta la muerte, como aplica el Espíritu Santo de forma soberana (8), Cristo salva al pecador perdido y culpable (9).

También afirmamos, con igual convicción, que esta salvación fue planificada desde la eternidad (10) y que los hombres entraron en posesión del perdón de los pecados y del don de la vida eterna cuando Dios Padre los llamó poderosamente por su gracia (11), capacitando al pecador para que se arrepintiera de su pecado y confiara solamente en Jesucristo como Salvador y Señor (12).

La moralidad personal es necesaria

“Sin santidad nadie verá al Señor” (13). Las Escrituras nos aseguran que despojarse de las costumbres que son pecaminosas y revestirse de un estilo de vida y una disposición conforme a Cristo no es algo opcional. No podemos proclamar a Cristo con nuestros labios mientras le negamos con nuestras vidas. No podemos deleitarnos en las maravillosas promesas de Dios si nos negamos a obedecer sus santos mandamientos (14). Todos los cristianos deben demostrar la realidad de lo que afirman ser a través de una vida de piedad sincera y constante, aunque imperfecta (15). El principio de esta piedad se encuentra en la ley moral inmutable de Dios según se resume en los Diez Mandamientos (16) y queda ejemplarizado en la vida perfecta de Jesucristo (17).

El poder para llevar una vida semejante de piedad viene a través del Espíritu Santo que mora en nosotros (18).

La iglesia es vital

En una era en la que muchas otras organizaciones están remplazando a la iglesia local, para llevar a cabo funciones religiosas o sociales, nosotros mantenemos que la iglesia que Jesucristo estableció es esencial e indispensable (19). La iglesia es el medio que Dios ha establecido para cumplir los fines de Dios. A través de la iglesia se conserva y se proclama la verdad de Dios (20). Esta proclamación se hace principalmente por medio de la predicación, por parte de hombres fieles (21), y con el propósito de salvar a los pecadores y fortalecer a los cristianos (22).

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